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Meditación en la Flor de Loto

Actualizado: 19 feb 2023




"Cuentan ecos antiguos de India, que los seres humanos somos como una flor de loto, en el desarrollo evolutivo de nuestra psique, a través de un camino espiritual y trascendente.

Una semilla reposa en el fango. Con dificultad empieza a moverse, sintiendo la llamada de la vida que la danza desde dentro, y desde la que crecen raíces hacia el fondo. Como nuestra vida humana, gestada en la oscuridad del cuerpo- tierra y las aguas de mamá. Inicia en un pequeño brote, invisible a los ojos.


Este primer estado, en el denso barro, evoca nuestra vida condicionada. A veces feliz, otras insoportable. Sin sentir plenitud.


Es, en sanscrito, tamas guṇa. La medicina es la confianza en ir más allá de las inercias y condicionamientos que nos mueven en la vida a través de ciclos y ciclos donde vamos repitiendo las mismas experiencias dolorosas con diferentes escenarios.


Es la tierra. Plano más denso y material. Y corresponde con una percepción separada de todo lo demás e identificada con una individualidad pequeña y limitada.



Superándose, la semilla es movida por un impulso vital transformador. Un día, brota en el agua. Comienza una nueva aventura de remolinos y pasiones, saliendo de la densidad del fango a una experiencia acuosa.



El tallo del loto se encuentra con la dificultad del movimiento de las aguas, y es precisamente ese reto el que hace madurar. Es la fricción de las aguas la que ofrece la posibilidad al tallo de crear la resiliencia suficiente para seguir avanzando.


Si el agua es escasa, no le da tiempo a evolucionar lo necesario, y muere.

Si hay demasiada agua y fricción, puede que se ahogue en el camino.


Esta etapa es crucial para alcanzar la fuerza y flexibilidad necesarias para autosostenerse en la vida, desde las raíces, hacia lo alto.



Nuestra vida esta llena de olas, que permiten cultivar esta madurez y evolucionar. Crecer.



En sánscrito es llamado rajas Guna. Es la acción y el movimiento. La pasión, el deseo como fuerza evolutiva.


La medicina aquí viene con el enfoque correcto y el discernimiento. Manejar el deseo como fuerza transformadora, y poner la experiencia humana como leña que aviva el fuego de la liberación.



El riesgo en esta etapa es la identificación con la satisfacción que producen los deseos, momentáneamente, y tras satisfacer uno, querer otro, y otro, y otro, en una rueda sin fin. Buscando la satisfacción en el lugar equivocado, en cosas que jamás podrán ofrecer la plenitud.



Hay un momento donde el tallo sale del agua y llega al aire; y ahí crece. Ligero. En paz.

Es sattwa guna, en sánscrito. Dulce y con facilidad, el tallo continúa creciendo hasta que en la madurez necesaria eclosiona una hermosa flor.



Es el fuego del espíritu humano que alcanza la realización y plenitud, en pura belleza.


Con sus largas raíces aún en fango, y el tallo atravesando las aguas de la experiencia, la flor de loto contempla el mundo sin ser mojada por él.


Cuando la noche llega, la flor cierra sus pétalos humildemente. Es con el nuevo día que vuelve a florecer y abrazar el sol.


Así mismo, cuentan que el espíritu humano, cíclico se contrae y expande para darse a luz una y otra vez. Es su naturaleza evolutiva, recordando su esencia. Con una llamada interna hacia florecer en belleza y plenitud en lo más elevado de sí mismo."



Meditar con un enfoque concreto es uno de los caminos que tenemos disponibles al abrir el estado meditativo.

Este foco de atención puede ser un objeto externo a nuestra mirada, algo que contemplamos, o interno a nuestro campo de percepción.



En este segundo caso, las imágenes mentales que representan un objeto son una opción valiosa llena de significado.


Por un lado, el enfoque en una imaginaria, nos ofrece un punto estable en el cual descansar la atención, lo que constituye un paso importante en el cultivo de la concentración o dhāraṇā.


Esto ofrece una estabilización de la mirada interna, que permite disolver los circuitos de dispersión del pensamiento discursivo habitual.


Las imágenes mentales pueden ser formas muy sencillas, como un punto, una perla... o más complejas en cuanto a riqueza de detalles, para lo cual podría hacerse necesario entrenamiento, según cual sea nuestra naturaleza.


Hay expresiones humanas que tienen más facilidad para elaborar estas representaciones mentales, otras encuentran más afinidad con fotos de atención en las sensaciones corpóreas; otras en los sonidos. Y más allá de esta preferencia, todas podrían ser, a priori, cultivadas y desarrolladas.


Estas imaginarias, tradicionalmente, han sido representaciones simbólicas, códigos arquetípicos que recogen un significado que va más allá de la forma.



Por ejemplo, visualizar el fuego, tanto como objeto externo, como representación interna, contiene un valor conectado al calor transformador. También en algunas tradiciones o escuelas, puede estar conectado a figuras arquetípicas concretas.


En India, la cultura pre-védica honraba estas formas arquetípicas más primarias o elementales, como el fuego, el trueno, que más tarde tomaron forma antropomórfica, como puede ser la figura de Śiva .


Aterricemos toda esta información en la Flor de Loto

Evocar su imagen, forma, textura, aroma, puede ser valiosa fuente de inspiración para nuestro espacio meditativo. También podemos conectar con el movimiento de la flor en la naturaleza. Por ejemplo: ella abre sus pétalos al día, y los cierra en la noche, en un movimiento cíclico y continuo.


Otra opción es recordar su significado arquetípico, y que esta simbología esté presente durante la meditación: no como un discurso mental, sino desde un espacio sutil.



El recuerdo de que ella porta un mensaje profundo a través de su forma.


Si te apetece meditar conmigo, tengo una ofrenda para ti. En este enlace puedes descargar mi regalo: un audio_meditación inspirada en el código arquetípico de la Flor de Loto.


Que podamos contemplar con alegría la perfección del movimiento de la vida, sabiendo que es siempre completo y pleno.


Que nada falta, que nada requiere.


Agradecida, contemplo.



लोकाः समस्ताः सुखिनो भवन्तु



“Que todos los seres en todas partes sean felices, libres y vivan en paz,

y puedan los pensamientos, palabras y acciones de mi propia vida,

contribuir de alguna manera esta felicidad y libertad universal.”





Texto redactado por Martha Tena.

Si deseas compartir estos contenidos parcial o totalmente, te pido que nombres y enlaces la fuente, de tal manera que podamos construir un tejido de conciencia que se enriquezca a sí mismo y crezca. Gracias por cuidar este espacio.


Mi agradecimiento por las imágenes:

Primera flor de loto, bajo la cabecera: Photo by Rui Xu on Unsplash

Segunda flor, con el fondo verde: Photo by Antoinette Biehlmeier on Unsplash








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